Los argumentos estúpidos:
"Es que yo he estudiado la actuación en las mejores escuelas del mundo, he tomado clases particulares con el mismísimo Lee Strasberg, como se atreven a proponerme el papel de "maloso 3".
"Tengo que rechazar éste papel por razones de incompatibilidad de creencias".
Aunque usted no lo cree, pero si los he escuchado. Para mi manera de ver las cosas no es más que hipocresía enfermiza. Si no te conviene el acuerdo económico, solo di: Quiero más lana. Pero no vengas con que tu religión no te permite actuar a este personaje o el personaje no está a tu altura. Te equivocaste de profesión.
Todos los personajes son dignos y respetables porque todos son metáforas, todos son historias a través de las cuales enseñamos y aprendemos. No existen personajes pequeños, solo existen actores miserables. La madures del actor consiste en poder entender, creer, defender y transmitir la esencia de su personaje. Trata de ser fiel a tus principios filosóficos, morales o religiosos en tu vida cotidiana y no justificar tu ineptitud con el personaje que en primer lugar ni siquiera existe.
"Es que yo he estudiado la actuación en las mejores escuelas del mundo, he tomado clases particulares con el mismísimo Lee Strasberg, como se atreven a proponerme el papel de "maloso 3".
"Tengo que rechazar éste papel por razones de incompatibilidad de creencias".
Aunque usted no lo cree, pero si los he escuchado. Para mi manera de ver las cosas no es más que hipocresía enfermiza. Si no te conviene el acuerdo económico, solo di: Quiero más lana. Pero no vengas con que tu religión no te permite actuar a este personaje o el personaje no está a tu altura. Te equivocaste de profesión.
Todos los personajes son dignos y respetables porque todos son metáforas, todos son historias a través de las cuales enseñamos y aprendemos. No existen personajes pequeños, solo existen actores miserables. La madures del actor consiste en poder entender, creer, defender y transmitir la esencia de su personaje. Trata de ser fiel a tus principios filosóficos, morales o religiosos en tu vida cotidiana y no justificar tu ineptitud con el personaje que en primer lugar ni siquiera existe.