Imagina esto: abres un artículo prometedor, lees dos párrafos y ya captaste la idea principal. Pero el autor sigue repitiendo lo mismo con variaciones interminables. ¡Bam! Cierras la pestaña. Sucede más de lo que crees: el 55% de los lectores abandona un texto web en los primeros 15 segundos si no va al grano, según estudios de Nielsen Norman Group.
El problema radica en la redundancia que mata la atención. Muchos escritores fallan porque mastican argumentos sin avanzar, repitiendo sentimientos hasta el cansancio. Peor aún: la arrogancia de pensar que tus lectores son estúpidos te llevará a no tener lectores. Los que son estúpidos no te van a leer de todas formas, pero los que buscan algo que vale la pena son selectivos y no toleran que los trates así. Sin planeación, ideas valiosas se pierden en divagues. El lector entiende todo en el minuto uno y se va frustrado.
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