La causa de este comportamiento resultó ser una mayor aversión a la pérdida (loss aversion). Los participantes de familias más pobres sentían más miedo a la posible pérdida que alegría por la ganancia potencial.
Este modelo de comportamiento también se observó en la vida real. Los datos sobre el rendimiento académico de los participantes mostraron que los adolescentes con un SES bajo solían tener calificaciones y resultados de exámenes más bajos. El análisis estadístico confirmó que la tendencia a evitar el riesgo explica en parte la diferencia en el rendimiento académico. En pocas palabras, los jóvenes con un SES bajo tienen un rendimiento académico bajo precisamente por su aversión a las pérdidas, y no por otros factores.
Los autores del estudio subrayan que una estrategia con menos riesgos puede ser útil en condiciones de escasez de recursos, ya que ayuda a satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo, las escuelas se esfuerzan por crear un entorno de aprendizaje seguro para los niños, y en él este enfoque limita la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.
