Un día, el ratón se dio cuenta de que el granjero había colocado una ratonera en la granja. Preocupado, fue a contárselo a la gallina, a la oveja y a la vaca. Pero todas le respondieron con indiferencia:
— ¡La ratonera es tu problema, no el nuestro!
Al día siguiente, por la mañana, una serpiente quedó atrapada en la ratonera… y mordió a la esposa del granjero. La mujer enfermó gravemente.
Para intentar curarla y fortalecerla, le prepararon un caldo de gallina. Mataron a la gallina.
Como llegaron muchos familiares y amigos a visitar a la enferma, sacrificaron a la oveja para darles de comer a todos.
Y finalmente, cuando la esposa del granjero murió y organizaron el funeral, mataron a la vaca para poder alimentar dignamente a todos los que asistieron al entierro.
El ratón, desde un agujerito en la pared, observaba todo lo que ocurría. Y pensó: «Cuántas cosas no me conciernen»
