La mayoría de los estudios de danza aérea dividen a sus alumnos en principiantes, intermedios y avanzados. Esta clasificación no es un capricho administrativo: tiene un propósito concreto. Un entrenamiento bien segmentado reduce riesgos innecesarios y permite que cada practicante progrese a un ritmo real, sin saltarse pasos que después cobran factura.
Pero los niveles son aproximados, y eso es perfectamente normal.
Nadie lo tiene todo
Una misma persona puede tener una flexibilidad impresionante y una fuerza mediocre, o viceversa. Y eso aplica para cualquier especialidad: telas, aro, trapecio, cuerda española, straps... Cada disciplina exige una combinación distinta de capacidades físicas.
A parte de esto, hay actividades que se contradicen entre sí — lo que en entrenamiento se llama actividades autoexcluyentes. Piensa en un violinista que decide practicar Jiu-Jitsu: su rendimiento en uno dependerá directamente de las lesiones que acumule en el otro. En danza aérea pasa algo similar: una contorsión muy desarrollada casi siempre viene acompañada de menos fuerza, y eso no es un defecto — es simplemente cómo funciona la naturaleza.
Los artistas más destacados no intentan tenerlo todo: desarrollan con profundidad las capacidades que les son más útiles para su trabajo específico. Entender esto libera mucha presión innecesaria.
¿Por qué existens los niveles?
Los niveles son puntos de referencia. Sin ellos, no sabríamos si estamos progresando, estancados o si simplemente nos estamos esforzando en la dirección equivocada.
La comparación es la herramienta más efectiva en cualquier análisis. Comparando nuestro estado actual con el previo nos damos cuenta del progreso. Comparando nuestro nivel actual con otras personas, revela el valor real de los resultados. Todos los procesos comprenden escalas de valores que ayudan a orientarnos.
Hay tres tipos de niveles que vale la pena distinguir:
- Nivel personal: superar tus propios retos anteriores. El más honesto de todos.
- Nivel general: alinearte con el promedio del campo. Útil para saber dónde estás parado.
- Nivel profesional: la vara que establecen los referentes mundiales de la disciplina.
¿Quién establece los niveles?
Cada escuela define sus propios estándares. En una, 500 abdominales son calentamiento de principiantes; en otra, parecen inalcanzables. No existe una escala universal, igual que no existe una definición universal de riesgo.
Para mucha gente el hecho de que sus familiares y amigos les aplauden es un criterio suficiente para sentirse realizados. Pero si tienes aspiraciones de ocupar un lugar significativo en la especialidad que practicas, deberás orientarte por los criterios y ejemplos más profesionales; personalidades destacadas, estudios especializados y compañías sobresalientes.
Para hacerlo concreto, aquí una guía orientativa de lo que podría esperarse en cada nivel para telas:
Básico
El enfoque es la resistencia y el repertorio mínimo. Se espera que el ejecutante pueda hacer:
- Dos subidas en tela de 6 metros
- Ocho figuras que no requieren ni fuerza ni elasticidad.
- Inversión a Z
- Cinco dominadas
Intermedio
- 10 subidas de estómago seguidas
- 10 inversiones a "Z"
- 10 dominadas
- Tener 180º en alguno de los splits o en segunda.
- Tener en el repertorio tres caídas.
- Tener total control de las rodillas, puntas y limpieza en general.
- Saber componer la rutina según la duración de la música.
- Realizar la rutina en armonía con la atmósfera musical.
Avanzado
Más que una lista de habilidades, es una pregunta: ¿el público quiere verte? Quien supera el nivel intermedio, tiene su secuencia propia y la ejecuta de forma que el espectador se mantiene genuinamente interesado, puede considerarse avanzado.
Las habilidades técnicas abren la puerta. Lo que hace que el público salga pensando en ti es otra cosa.
Puede ser elegancia, precisión, energía contagiosa, propuestas sorprendentes... No hay una sola fórmula. Pero hay una pregunta útil para orientarte: ¿qué elemento de mi actuación puede quedarse en la memoria de alguien que me vio por primera vez?
El público saliendo después de verte, puede no recordar tu nombre, pero debe recordarte a ti. Tienes que darle a tu público algo que se queda en su memoria. Tal vez eres elegantemente limpio, o tus trucos son sorprendentes, o la energía con la cual actúas es contagiosa... en fin... hay muchos factores con que puedes ganarte el corazón del público. Tienes que diseñar los elementos que te destacan.
Es muy fácil ser diferente, pero muy difícil ser mejor. —Jonathan Paul Ive
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